Blog de Losdiasdelasemana

¡Propuestas! ¡Queremos propuestas!

Se les pide a los jóvenes de hoy en día que sean propositivos, entiéndase como propositivo  ser echado para adelante, “arriesgado”, “creativo”. Proponer es en realidad la primera parte de un gran proceso: El emprendedurismo. ¿Para qué emprendemos? Pues para ganar dinero y asegurar nuestras vidas, nadie quiere, y pronto ya nadie podrá, vivir de las jubilaciones, así que no lo piense dos veces, corra y pídale dinero a su papi o a su tío rico y su funde su empresa, su negocio, para no su vejez no se arruine.

Digo todo esto porque ahora en las precampañas presidenciales un grupo enardecido de “ciudadanos”, sobre todo comentaristas televisivos, piden a gritos que los candidatos les den propuestas. Se sienten dolidos “México no propone ¿Qué haremos? “.  A ellos les encantaría que todos los ciudadanos presentaran un libro como el que presentó Martí Batres cuando competía por la candidatura a la Jefatura de gobierno: 100 propuestas para rescatar la ciudad de México. Aunque ya presentado todo el proyecto todos esos grandes analistas dirían: “Qué inviable” “Cómo va hacer todo eso” “imposible”.

 Muchos de los negocios que se fundan con mucho ánimo y esperanza al salir de la universidad, a pesar de toda la planeación y empeño, fracasan: Lo difícil no es fundar un negocio, lo difícil es mantenerlo. Por su puesto que gran culpa de esto la tiene la economía, que cada vez va peor, pero también influye que a los jóvenes emprendedores no les interesaba tanto el negocio como volverse ricos y al poco tiempo se descubre que sus ideas no eran tan novedosas sino más bien apantallantes, qué pegue aunque no dure, como Javi Noble piensan cosas del estilo: “Vamos a poner un servicio de gasolina a casa para los microbuseros”. En política sucede algo similar, con la diferencia de que los analistas al pedir propuestas no son tan ingenuos, lo que ellos en el fondo esperan se les prometa es la seguridad de que todo quedará igual, de que sus privilegios no serán tocados. El  iluso joven piensa que con algo de trabajo en unos años su negocio trascenderá las fronteras y se convertirá en el nuevo Steve Jobs, contrario al analista quien ya muy maleado no espera México sea una potencia a nivel mundial sino que por lo menos a sus nietos les sigan alcanzando los privilegios para ser ricos en la pobreza. Si el analista fundará un negocio sería un Oxxo, un seven o un restaurante standard en la Condesa, algo que aunque no sea muy ambicioso dure por un buen rato.

Bien que nos encanta House of Cards, pero pensamos( o al menos nuestras opiniones así lo demuestran) todo es absolutamente transparente. Hablamos como si el futuro presidente, sea quien sea, no va a hacer nada a nuestras espaldas, será absolutamente transparente, no nos imaginamos que tendrá algunas charlas clandestinas donde hará pactos y tratos sin informarnos. Todos los políticos que están en la boleta ( Mary Chuy hubiera sido excepción) están un poco o un mucho atados por sus alianzas, obviamente no pueden decirnos todo lo que harán. Quien llegue no puede gobernar con un manual, donde se diga que hacer en cada caso: si hay manifestación reprima, en caso de enemigo político fuerte otorgue lana o en su defecto cargos. Quien gobierne tendrá que tomar decisiones y para poder lograr  sus objetivos tendrá que maniobrar bastante, esperar, pactar, platicar, tal vez deshacer alianzas y promesas antiguas. No es un camino fácil y hay cierta incertidumbre en cómo se lograra el objetivo. Esa incertidumbre es parte de la campaña, nuestra labor como votantes es aclararla un poco, tratar de ver que se esconde tras tanto silencio.

Para elegir nuestro voto es importante escuchar el plan Macro del candidato cuáles son sus principales apuestas, y también escuchar individualmente a cada uno de los expertos que lo apoyan, sobre todo a su gabinete que hasta ahora solo AMLO  ha presentado. Pero más importante aún es estudiar la trayectoria del candidato y sus acompañantes ¿Qué han hecho? ¿Son confiables? ¿Qué ideología tienen entre todos? Tienen una gran responsabilidad, decidirán cosas cuando tú no estés, en lo obscuro, ¿En quién confías para qué decida en lo obscuro? No quiero verme demasiado conspiracionista, sé que lo soy pero en la paranoia siempre hay algo de razón: El mundo que se nos esconde. Por eso House of Cards y frases como la mafia del poder no nos parecen descabelladas sino muy reales, hay que tratar de unir cabos sueltos para tratar de acercarnos a la verdad que no está del todo armada. Los analistas llorones que se dan golpes por la democracia no ayudan, México no es un país puro, sino complejo, los análisis puros no nos servirán de nada.

Cuando esperábamos a Mary Chuy frente a la Biblioteca Central de Cu una compañera dijo algo revelador, sonaba un poco así: “Se le pide a Mary Chuy propuestas concretas de su campaña, pero como se pueden pedir propuestas concretas si lo que se quiere es cambiar la forma en que vivimos y nadie sabe cómo hacer eso”. Una manta pegada sobre el mural de O’gorman decía “Venimos a hablar de lo imposible porque de lo posible ya se ha dicho demasiado”. Tal vez todavía falte tiempo para hablar de lo imposible pero si podemos empezar por hablar de lo que nadie quiere que hablemos. 


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